lunes, 2 de agosto de 2010

600

Una terraza donde el musgo es otra cuadrícula. Una bugambilia cuyo muro verde aguarda la llegada de las hojas. Un techo alto e inclinado para que la lluvia no duerma. Dos sillas y una vela. Beirut abriendo fuego. El humo rondando. Los güisquis urdiendo pecho adentro una batalla dulce. La ciudad al fondo, un cuadro quieto y oscuro. Arriba la bruma, la lluvia que no llegó. Estamos ahí, en el número seiscientos de la vida. 

3 comentarios:

ataraxia dijo...

las buganvilias son plantas celosas, míralas con cuidado.
hoy tome la sartén por el fuego y me cuenta que tal, esta vez, yo invito el café.

Aquí su pendejo dijo...

Esas bugambilias, sin flor, se inclinaron a mi paso. Sírvase su café y dedíqueme un trago.

ataraxia dijo...

te dedico los tragos que quieras luego que veas mi mar.
tú pisco, yo tequila.
veamos cómo va.